Los
formatos de MVS en provincia, ¿patrióticos?
Los criterios de difusión masiva en los medios electrónicos
(mass-media) siempre han estado en el centro de la crítica de los sectores
intelectuales y académicos. El debate se ha centrado en el deber ético de su
función: ¿deben darle igual oportunidad a los contenidos culturales que a los
de puro entretenimiento?
La respuesta dada por los empresarios de los mass media
siempre ha sido la del entretenimiento, mientras más pedestre, más difusión.
Ese siempre fue el dilema existencial de Jorge Saldaña, recientemente
fallecido: cultura al alcance de todos y a la vez divertida o la censura total.
Su vida profesional transcurrió siempre al filo de la navaja.
Sabemos que el duopolio no tiene dudas. A mayor enajenación,
mayor ganancia y nulo análisis. Las telenovelas siguen siendo su carta fuerte,
condimentadas con los llamados “reality shows”, que, mientras más estúpidos
mejor promocionados. Así tenemos La Isla,
Un minuto para ganar, La Voz, La resolana, Laura de América y todos los
demás.
Sin embargo, la empresa MVS, propietaria de la red de
radiodifusoras EXA, parece sufrir de una sintomatología esquizoide, dado que en
su emisora central tiene una programación de altísima calidad, con personajes
como Carmen Aristegui, Horacio Villalobos, entre otros, mismos que difunde a
algunas de sus estaciones mediante convenios.
Multivisión tiene un convenio con la Organización Editorial
Mexicana (OEM), que renueva cada año, por medio del cual retransmite algunos de
sus programas en la sintonía de EXA, pero por una razón no revelada
públicamente, la programación de ABC Radio, de la OEM, no es conocida en
provincia, por lo que muchos nos perdemos noticieros de gran envergadura como Voces del Periodista, que conduce
Celeste Sáenz de Miera, o el mismo programa del maestro Saldaña, Aquí entre nos, que durante muchos años
tuvo que transmitir por esa frecuencia e internet dada la censura de “los
grandes medios” de comunicación.
Por ello resulta sorprendente la esquizofrenia de MVS, ya
que en algunas estaciones de provincia, EXA había flexibilizado su “formato” de
pura música en inglés, salpicada con algún “éxito” en español, para darle
cabida a programas de corte cultural locales.
Así, por ejemplo, en Tapachula, Chiapas, habían dos
programas de mucha aceptación local, como lo eran Raíces, en busca de nuestra identidad; y Taquitos de Lengua, gramatiquerías y minucias del idioma,
inspirados en la señera figura de Jorge Saldaña, además de otros de interés
regional, pero que MVS condicionó su desaparición para renovarle el contrato a
OEM.
El supervisor de MVS justificó que hacía el recorrido en
estaciones de provincia para ver que se cumpliera con el formato de EXA, “mucha
música y nada de palabrería”.
Desde luego que cada empresa tiene el derecho a dictar su
política empresarial. Pero dado que es un usufructo concesionado, el Estado no
debería abdicar de su responsabilidad de permitir que la sociedad tenga acceso
a mejores horizontes de la nación mexicana.
Permitir que el ciudadano oiga canciones en idioma anglosajón
como si fueran los propios, sin darle la alternativa para conocer su
idiosincrasia es, en pocas palabras, traición a la patria.
Ojalá MVS rectifique su política de contenidos, sin que
tenga que reñir con su acendrado mercantilismo, sobre todo en provincia, tan
ayuna de programas culturales.

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